viernes, 30 de octubre de 2015

Respuesta a la pregunta: ¿Qué tipos de tejidos resisten las radiaciones?



Respuesta a la pregunta ¿Qué tipos de tejidos resisten las radiaciones?

En la última década, de forma paulatina pero constante, han aumentado los conocimientos acerca de los efectos de la radiación ionizante sobre los tejidos humanos y especialmente sobre los tumores malignos. En esa progresión han intervenido diversos factores: las mejoras tecnológicas de los aparatos de radiación, que se adaptan a la anatomía humana con mayor precisión, la curación lograda con el menor daño posible sobre los tejidos sanos y la inclusión de la radioterapia de forma
concomitante con otras terapias para obtener mejores resultados

En el organismo, la población celular se mantiene en un número estable gracias a un comportamiento fisiológico compensatorio denominado cinética celular. Las pérdidas celulares provocadas por agresiones externas o por muerte celular son compensadas con la producción de nuevas células. Según sea la fase del ciclo celular, dicha población se halla en un momento u otro de su proceso: nacimiento, crecimiento y diferenciación, reposo o proliferación y muerte y se dividen en:
◆ Células muertas.
◆ Células en reposo o fase G0.
◆ Células en actividad mitótica o proliferativa, en fase S.

Esta situación es dinámica y las células en reposo pueden incorporarse al ciclo celular activo en función de la demanda del organismo y de las necesidades tisulares del órgano en que se encuentren.
 En los tejidos tumorales la proliferación celular es más rápida y responde a una demanda creciente de células, por otra parte muy indiferenciadas. La irradiación de la materia viva genera una serie de
procesos en cascada que alteran la cinética celular. La radiación ionizante destruye la capacidad de las células en actividad mitótica para reproducirse; son las más sensibles aquéllas que se hallan en fase S o de síntesis proteica, en la que los elementos destruidos son difícilmente recuperables. Sin embargo, las células en fase G0 son prácticamente insensibles a la radiación. Este fenómeno es de suma importancia en la aplicación de tratamientos de radioterapia, teniendo en cuenta que las células de un tejido irradiado tienden a incorporar a la mayoría de células en fase de reposo G0, como acción compensatoria, de tal manera que si se administra la radioterapia en dosis fraccionadas la repetición de las dosis logrará una mayor destrucción celular y una erradicación más efectiva del tumor. Los tejidos circundantes al tumor se comportan de forma similar al recibir radiación. Sin embargo, su capacidad de recuperación es mayor, por lo que los efectos a largo plazo son menores y más tolerables que en el tejido tumoral. Las radiaciones ionizantes provocan destrucción celular, en algunos casos mediante impacto directo de los electrones acelerados sobre la molécula de ADN, aunque son más las células que se ven dañadas por un efecto indirecto. Cuando los rayos penetran en el núcleo celular e interaccionan con las moléculas de agua, ocasionan la formación de radicales de oxígeno. Estos radicales inestables lesionan el ácido desoxirribonucléico y rompen la cadena cromosómica. Como consecuencia se produce un daño irreparable y la muerte celular inmediata. Algunas células logran sobrevivir, pero son incapaces de subdividirse y mueren durante la mitosis o se degeneran lentamente. La reacción provocada en los tejidos irradiados se denomina radiosensibilidad, entendida ésta como el efecto deseado para lograr la erradicación del tumor y “la probabilidad de que una célula muera al intentar la división, independientemente del tiempo que tarde
en iniciar la división”.

La radiosensibilidad depende de diversos factores:


Tipo de tejido:
los tejidos de proliferación celular rápida (tejido hematopoyético y criptas intestinales) con células muy indiferenciadas son altamente radiosensibles. Los de proliferación celular lenta y muy diferenciados (neuronas) tardarán más tiempo en manifestar los efectos de la radiación. Este hecho explicaría los efectos secundarios agudos en los tejidos de proliferación rápida y los efectos secundarios a largo plazo que pueden producir lesiones crónicas.
Oxigenación: se refiere a las características del medio que condicionan la posibilidad de recuperación celular tras la radiación. Las células bien oxigenadas son más radiosensibles que las hipóxicas. El tejido tumoral está formado por células de crecimiento rápido y desordenado que pueden estar situadas a distancia de los vasos nutrientes y que, al no recibir el oxígeno necesario, se sitúan en fase G0 de reposo y, por lo tanto, son poco sensibles a la radiación. Sin embargo, al destruir las células bien oxigenadas cercanas a los vasos, éstas ocuparán su lugar, pasando a fase S; serán destruidas con la siguiente fracción de radiación recibida.



En conclusión son las células en fase G0 las que son más resistentes a las radiaciones suministradas en el tratamiento de radioterapia. Ya que estas radiaciones atacan a células que se encuentran en fase S. 
Pero ningún tejido resiste a la radiación, es por eso que los nuevos aceleradores lineales son más precisos para dañar la menos cantidad de tejido posible.

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